+ Responder tema
Página 687 de 689 PrimerPrimer ... 187 587 637 677 685 686 687 688 689 ÚltimoÚltimo
Resultados 6,861 al 6,870 de 6887
  1. #6861

  2. #6862
    Senior Member nieto1 va por un camino distinguido Avatar de nieto1
    Fecha de ingreso
    19 Feb, 07
    Mensajes
    6,128





    En aquellos días, Jacob dio las siguientes instrucciones a sus hijos:
    « Cuando me reúna con los míos, enterradme con mis padres en la cueva del campo de Efrón, el hitita, la cueva del campo de Macpela frente a Mambré, en la tierra de Canaán, la que compró Abrahán a Efrón, el hitita, como sepulcro en propiedad. Allí enterraron a Abrahán y Sara, su mujer; allí enterraron a Isaac y a Rebeca, su mujer; allí enterré yo a Lía. El campo y la cueva fueron comprados a los hititas».
    Cuando los hermanos de José vieron que había muerto su padre, se dijeron:
    «A ver si José nos guarda rencor y quiere pagarnos todo el mal que le hicimos».
    Y mandaron decir a José:
    «Antes de morir tu padre nos encargó: “Esto diréis a José: Perdona a tus hermanos su crimen y su pecado y el mal que te hicieron”. Por tanto, perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre”».
    José, al oírlo, se echó a llorar. Entonces vinieron los hermanos, se postraron ante él, y le dijeron:
    «Aquí nos tienes, somos tus siervos».
    Pero José les respondió:
    «No temáis ¿soy yo acaso Dios? Vosotros intentasteis hacerme mal, pero Dios intentaba hacer bien, para dar vida a un pueblo numeroso, como hoy somos. Por tanto, no temáis; yo os mantendré a vosotros y a vuestros hijos».
    Y los consoló, hablándoles al corazón.
    José habitó en Egipto con la familia de su padre y vivió ciento diez años. José llegó a conocer a los descendientes de Efraín, hasta la tercera generación, y también a los hijos de Maquir, hijo de Manasés, que nacieron sobre sus rodillas.
    Más adelante, José dijo a sus hermanos:
    «Yo voy a morir. Dios cuidará de vosotros y os llevará de esta tierra a la tierra que juró dar a Abrahán, Isaac y Jacob».
    Luego José hizo jurar a los hijos de Israel:
    «Cuando Dios os visite, os llevaréis mis huesos de aquí».
    José murió a los ciento diez años.





    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
    «Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados!
    No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea.
    No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo. en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por unos céntimos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; valéis más vosotros que muchos gorriones.
    A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».

    Palabra del Señor.

  3. #6863

  4. #6864
    Senior Member nieto1 va por un camino distinguido Avatar de nieto1
    Fecha de ingreso
    19 Feb, 07
    Mensajes
    6,128





    Esto dice el Señor:
    «Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mí boca: no volverá a mi vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo».





    Hermanos:
    Considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará. Porque la creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios; en efecto, la creación fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por aquel que la sometió, con la esperanza de que la creación misma sería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
    Porque sabemos que hasta hoy toda la creación está gimiendo y sufre dolores de parto.
    Y no solo eso, sino que también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo.





    Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y toda la gente se quedó de pie en la orilla.
    Les habló muchas cosas en parábolas:
    «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.
    Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.
    Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron.
    Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.
    El que tenga oídos, que oiga».

    Palabra del Señor.

  5. #6865

  6. #6866
    Senior Member nieto1 va por un camino distinguido Avatar de nieto1
    Fecha de ingreso
    19 Feb, 07
    Mensajes
    6,128





    En aquellos días, surgió en Egipto un faraón nuevo que no había conocido a José, y dijo a su pueblo:
    «Mirad, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y fuerte que nosotros: obremos astutamente contra él, para que no se multiplique más ; no vaya a declararse una guerra y se alíe nuestros enemigos, nos ataque y después se marche del país».
    Así, pues, nombraron capataces que los oprimieron con cargas, en la construcción de las ciudades granero, Pitón y Ramsés. Pero, cuanto más los oprimían, ellos crecían y se propagaban más, de modo que los egipcios sintieron aversión hacia los israelitas.
    Los egipcios esclavizaron a los hijos de Israel con crueldad y les amargaron su vida con el duro trabajo del barro y de los ladrillos y con toda clase de faenas del campo; los esclavizaron con trabajos crueles.
    Y el faraón ordenó a todo su pueblo:
    «Cuando nazca un niño, echadlo al Nilo; si es niña, dejadla con vida».





    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
    «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espada.
    He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
    El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mi; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mi no es digno de mi; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mi. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mi, la encontrará.
    El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
    El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, sólo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».
    Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

    Palabra del Señor.

  7. #6867

  8. #6868

  9. #6869
    Senior Member nieto1 va por un camino distinguido Avatar de nieto1
    Fecha de ingreso
    19 Feb, 07
    Mensajes
    6,128





    En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián. Llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, la montaña de Dios.
    El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.
    Moisés se dijo:
    «Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver por qué no se quema la zarza».
    Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza:
    «Moisés, Moisés».
    Respondió él:
    «Aquí estoy».
    Dijo Dios:
    «No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado».
    Y añadió:
    «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob».
    Moisés se tapó la cara, porque temía ver a Dios.
    El Señor le dijo:
    «El clamor de los israelitas ha llegado a mí, y he visto cómo los tiranizan los egipcios. Y ahora marcha, te envió al faraón para que saques a mi pueblo, a los hijos de Israel».
    Moisés replicó a Dios:
    «¿Quién soy yo para acudir al faraón o para sacar a los hijos de Israel de Egipto?».
    Respondió Dios:
    «Yo estoy contigo; y esta es la señal de que yo te envió: cuando saques al pueblo de Egipto, daréis culto a Dios en esta montaña».





    En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
    «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Si, Padre, así te ha parecido bien.
    Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

    Palabra del Señor.

  10. #6870

Etiquetas para este tema

Permisos de publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes