El negocio inmobiliario es el motor de la economía española. Pero no se mueve por datos objetivos (como la Bolsa, por ejemplo) sino por rumores que, por cierto, han resultado ser falsos todos ellos. Esto es impresentable e injustificable. Y es el principal motivo de la crisis en la que nos encontramos, y de que no se resuelva esta crisis.
Veamos algunos de los principales rumores - mentiras:
- En España falta suelo. Este ha sido el más dañino rumor – mentira. Se ha difundido la falsa idea de que en España faltaba suelo y que, por ello, el suelo era un bien precioso, y que aquel que tuviese suelo podría hacerlo valer al precio que quisiese. El stock de viviendas que existe actualmente demuestra sin lugar a dudas que en España sobra suelo. Creyendo en este rumor – mentira ha habido mucha gente que ha comprado todo el suelo que ha podido a precios realmente elevados, empleando no sólo el dinero que había ganado durante toda su vida, sino también créditos. Ahora que se ha visto públicamente que este rumor es mentira toda esa gente tiene un stock de suelo por el que nadie les pagará lo que ellos han pagado.
- Se vende todo. Este rumor – mentira es complementario del anterior. Según él se suponía que todo lo que se construyese se vendería. Esto ha animado a pequeños y grandes promotores a construir sin medida, lo que nos ha llevado al actual stock de pisos sin vender.
- Los pisos valen a millón el metro. Esta ha sido la tasación oficiosa de los pisos durante los últimos años. Oficiosa, pero que prácticamente todo el mundo daba por buena. Daba igual la situación, que fuese interior o exterior, bajo o ático, su precio era “a millón el metro”. La realidad ha sido que los vendedores pedían eso, pero no lograban vender sus pisos. Y el precio real de compra – venta es siempre un misterio, pues solo lo saben el comprador, el vendedor, el notario y el registrador.
- Los precios siempre suben. Este rumor – mentira ha sido creído con un nivel de fanatismo increíble por casi la totalidad de la población española durante los últimos años. Ninguno de los que creían en este rumor había visto una gráfica que reflejase el valor siempre ascendente del valor de los pisos durante los últimos 200 años, por el simple motivo de que no existe una gráfica que refleje el valor de los pisos, y porque el valor de los pisos sube y baja, como cualquier otro valor. Este ha sido el rumor más dañino junto con el primero, pues ha hecho que mucha gente metiese todo el dinero que tenía, así como todo lo que podía conseguir a crédito, para comprar inmuebles, confiando en que todo lo que metiese en inmuebles se multiplicaría. La realidad ha sido que mucha gente está viendo como el valor de los inmuebles que ha comprado ha bajado (aunque no sabe cuanto, por la falta de cotización oficial), y nunca va a conseguir que le paguen por sus inmuebles lo que pagó.
La situación actual es que nadie confía en el mercado inmobiliario, pues no sabe cual es la verdad, pero sabe que todo lo que se ha contado hasta el momento es mentira. Y lo que se está contando ahora tampoco parece muy fiable. Por ejemplo, no se sabe el número de viviendas en stock, el cual varía desde las 300.000 hasta las 2.500.000, según las fuentes. Tampoco se sabe cuantas viviendas se están vendiendo actualmente, ni el precio, por lo que los vendedores no bajan los precios por miedo a cobrar de menos, y los compradores no compran por miedo a comprar demasiado caro.
El resultado es que la falta de transparencia del mercado inmobiliario ha provocado la actual crisis inmobiliaria, que ha conllevado una crisis en los demás sectores económicos, y está inmovilizando el mercado inmobiliario.
Comparémoslo con la Bolsa de valores: cualquiera puede saber en todo momento cuantas acciones hay a la venta, cuantas se han vendido en un periodo determinado de tiempo, o en un momento dado, y a qué precio real se están vendiendo. Esto permite que alguien que quiera comprar acciones de una empresa conozca toda la información que necesita conocer, y que alguien que quiera comprar o vender una acción sepa cuanto puede pedir por ella o cuanto le va a costar.
Por tanto, creo que la solución a la actual crisis y el modo de que no vuelva a producirse una crisis así, es crear una especie de Bolsa del Mercado Inmobiliario, en la cual cualquiera pueda conocer los datos del mercado en tiempo real, por ayuntamientos, provincias y regiones. Datos como:
- Superficie urbanizable
- Superficie en proceso de urbanización
- Superficie no urbanizable
- Número de viviendas en bloque en venta
- Número de viviendas unifamiliares en venta
- Número de naves industriales en venta
- Precio finales (reales) de compra venta de todos estos valores inmobiliarios
- Número de operaciones de compra venta realizadas
Habrá quien piense que realizar esto es muy complicado, pero si se tiene en cuenta que esto se realiza con todas las empresas que cotizan en Bolsa, todos los días y que los agentes de Bolsa cobran mucho menos que los notarios y registradores (por ejemplo, por la compra – venta de 300.000 € en acciones se paga una comisión de unos 50 €, mientras por compra – venta de una vivienda de 300.000 € se paga unos 30.000 € entre impuestos, notario y registrador), no es justificable aducir la complicación del proceso para no hacerlo (sería aceptar que el mismo trabajo que en acciones se realiza por 50 €, no se puede realizar en inmuebles por 30.000 €).
No sería exactamente como la Bolsa, pues, por ejemplo, en la Bolsa se realizan las transacciones de compra – venta, lo cual no creo que fuese necesario en caso de los inmuebles, donde las transacciones se podrían seguir realizando como hasta ahora. Sería más bien un Registro de Valores Inmobiliarios.
La creación de esta Bolsa de Valores Inmobiliarios permitiría una transparencia en el mercado inmobiliario desconocida hasta el momento, y permitiría que cualquiera que quisiese comprar o vender un inmueble supiese cual es el precio aproximado, que supiese si los pisos se están vendiendo por lo que se pide (por ejemplo, ahora se está pidiendo mucho dinero por los pisos, pero el volumen de negocio es casi nulo, lo que indica que se está pidiendo más de lo que los compradores están dispuestos a pagar), que supiese si hay mucho o poco suelo en venta, cuantos pisos en stock hay, etc.
Dado que el mercado inmobiliario es el motor de la economía española, creo que es el momento de empezar a tomarlo en serio y con profesionalidad, pues los resultados de moverse por rumores los estamos empezando a padecer, y no son, en absoluto, buenos.



Citar
