Hace casi una semana que la Gendarmería francesa detuvo al sur del país a dos etarras que habían escapado de un control policial. Los dos se presentaron como "mensajeros" de la negociación y dijeron que eso justificaba su inmediata puesta en libertad. Al ver que los agentes no atendían a su petición, les pidieron que hicieran una llamada a uno de los cuatro números de móvil que llevaban encima. Dieron por supuesto que cuando los policías supieran con quién estaban hablando les dejarían marchar. La llamada no se hizo. Ahora se ha sabido, según publica La Razón, que tenían en su poder un ordenador y una memoria USB en los que podrían guardar datos sobre los contactos entre la banda terrorista y el Gobierno.
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